Comprar una vivienda sobre plano en una promoción puede convertirse en una pesadilla si se es víctima de una estafa inmobiliaria. El comprador da por adelantado una serie de cantidades que suponen una buena porción de sus ahorros y sin embargo el promotor no construye nada y desaparece. El escenario es desolador: los estafadores suelen ser oficialmente insolventes y las instrucciones penales en España de delitos económicos duran lustros.

Sin embargo existe una institución que protege a los consumidores de forma eficaz y puede ahorrarles este calvario: el seguro de cantidades entregadas a cuenta. Los promotores están obligados legalmente a contratar con una entidad financiera una garantía a favor de los compradores para que ésta les devuelva las cantidades entregadas a cuenta durante la construcción de las viviendas, en caso de que la obra no se finalice a tiempo. Por tanto, resulta fundamental no comprar sobre plano ninguna vivienda si el promotor no es capaz de entregar este seguro o aval de una entidad financiera. La posesión de la garantía y los justificantes del ingreso de las cantidades por parte del asegurado permiten un pleito sencillo y satisfactorio, la situación diametralmente opuesta a la que se experimentaría contra un promotor insolvente. Si usted ha adquirido sobre plano y no se le entregó esta garantía, debe exigírselo a la empresa vendedora, quien puede ser denunciada frente un organismo de consumo y ser sancionada administrativamente por ello.

Por otra parte, la jurisprudencia ha extendido la responsabilidad a los bancos en los que se ingresaron las cantidades entregadas a cuenta conforme al contrato de compraventa, por lo que incluso en el supuesto que el promotor no le haya entregado la garantía al comprador, este puede demandar a la entidad financiera receptora, pues debió haberlas guardado  en una cuenta especial destinada exclusivamente a la construcción de las viviendas. Incluso en estas circunstancias, la demanda contra la entidad financiera sigue siendo un pleito con mayores posibilidades de éxito que la reclamación frente a una empresa descapitalizada.